Entrevistas y Opiniones

MUJERES DE IMPRESIÓN (45): Loli Valero (IMPRIVIC)

28/07/2026
Loli Valero Canalejo, socia fundadora y Directora de Marketing de Imprivic.
Loli Valero Canalejo, socia fundadora y Directora de Marketing de Imprivic.

 

“En los inicios de Imprivic, hace 30 años, era impensable que una mujer entendiera de montajes, que fuera capaz de coordinar la instalación de grandes formatos o que resolviera problemas técnicos sobre el terreno” explica en esta entrevista Loli Valero, socia fundadora y Directora de Marketing de Imprivic. Loli es la nueva protagonista de la serie de entrevistas publicadas en exclusiva en la revista impresa AP Digitales "Mujeres de Impresión".


“Para ser líder hay que combinar velocidad de ejecución, sostenibilidad y excelencia operativa”
 

-Soy Loli Valero Canalejo, socia fundadora y Directora de Marketing de Imprivic. Actualmente, mis responsabilidades incluyen la investigación de mercado en nuestro nicho de impresión digital en gran formato, el estudio y captación de clientes, la dirección del equipo de marketing, el desarrollo de estrategia para Imprivic, tanto a nivel offline como online, y la definición de objetivos SMART en comunicación B2B y digital. También dirijo la estrategia en redes sociales, SEM y SEO.


-Estudié Derecho en la Universidad de Alicante y, más recientemente, realicé un Máster en Marketing Digital también en la Universidad de Alicante. Además, he completado varios cursos especializados en Inteligencia Artificial.
 

Tu trayectoria profesional ha estado enteramente vinculada a Imprivic desde su fundación…
Sí, y esto me ha dado una perspectiva única del sector desde dentro y una profunda comprensión de las dinámicas comerciales y operativas que definen nuestro negocio, ya que desempeñé el cargo de directora comercial durante muchos años, captando clientes y acompañándolos en el proceso de compra. Como empezamos desde cero, he ejercido todos los cargos posibles en la empresa, desde pequeños diseños y hasta la confección o montajes de trabajo, ya que en los inicios disponíamos de poco personal y había que servir los pedidos. Esta experiencia ha hecho que conozca al detalle todos los procesos, de manera que puedo asesorar, tanto a nivel de producción como de su utilidad, aplicación, duración y todas las características que conlleva el proceso de impresión.

¿Cómo recuerdas aquellos inicios y cómo ha evolucionado desde entonces el negocio de la impresión digital de gran formato?
Imprivic se fundó en 1996 con una visión clara: aprovechar las posibilidades emergentes de la impresión digital en gran formato. Éramos jóvenes, sin experiencia previa en el sector, pero vimos el potencial y decidimos montar la empresa desde cero, apostando por la excelencia operativa y el trato directo con el cliente como pilares fundamentales.
En aquella época, las impresoras eran muy básicas. La publicidad se hacía con rotulación de vinilo de corte —la de toda la vida— y las representaciones fotográficas eran pintadas. Cuando vimos todas las posibilidades de las impresoras en gran formato, empezamos a visualizar todo lo que podríamos ofrecer: decoración de tiendas, rotulaciones de vehículos, publicidad en fachadas... un mundo completamente nuevo y muy atractivo nos permitía desarrollar muchos productos y ofrecer un gran abanico de servicios, un mundo en el que podíamos experimentar y desarrollar todo nuestro potencial como creadores.

¿Cómo llegaron los primeros clientes?
Fue extremadamente difícil. La gente simplemente no conocía este tipo de publicidad. Recuerdo que recortábamos fotografías de revistas —creo que de ferias internacionales— y las llevábamos físicamente a visitar clientes diciéndoles: "Esto es lo que podemos hacer".
El primer cliente que realmente apostó por nosotros fue Carrefour. Les propusimos algo revolucionario para la época: decorar sus secciones con fotografías gigantes de productos. Por ejemplo, en frutería, colocar una foto enorme de frutas con el texto "Frutería" impreso. Este tipo de trabajos sencillamente no se hacían en España. Fue un punto de inflexión.
Al principio, vender estos trabajos era un reto constante. La gente no lo conocía, las máquinas eran lentas, los materiales eran caros y —esto era lo más complicado— no había histórico sobre durabilidad. Era arriesgado, pero visualmente era impactante. Tuvimos que invertir mucho dinero y tiempo en esos primeros años para que el modelo fuera viable.


“Hemos evolucionado a la par que el sector, invirtiendo constantemente en máquinas de última generación, talento cualificado y procesos operativos que garanticen nuestra diferenciación”
 

Después de más de 30 años en el sector, ¿cuáles consideras que han sido los grandes cambios en la comunicación visual para retail y punto de venta?
En tecnología, el salto ha sido espectacular. Hemos pasado de impresoras que imprimían apenas 10 m² por hora con formatos de ancho de 60 cm —lo más usual entonces— a máquinas actuales que son incomparablemente más rápidas. Pero lo verdaderamente revolucionario ha sido el trío: mejora de maquinarias, calidad de impresión y rapidez de ejecución. Estos tres pilares han transformado completamente lo que es posible realizar. Las máquinas imprimen a velocidades que antes eran impensables, la resolución y fidelidad de color son prácticamente fotográficas, y esto abre un mundo de posibilidades creativas que antes estaban cerradas. Las tintas también han mejorado, claro, pero el protagonista indiscutible es esa tríada de potencia, velocidad y precisión.

¿Y en el terreno comercial?
El cambio es igual de profundo. Los plazos se han acelerado drásticamente: la velocidad de ejecución es primordial. Por otra parte, el cliente también demanda continuidad en sus campañas, no son proyectos puntuales como al principio. Además, ha entrado con fuerza el tema de la sostenibilidad en las conversaciones comerciales, algo que hace años ni se planteaba.
Durante mucho tiempo, he llevado una cartera significativa de clientes estratégicos desde el área comercial, lo que me ha dado una visión única de cómo ha cambiado la mentalidad del cliente, sus expectativas y la velocidad con la que todo evoluciona. En Imprivic, siempre hemos entendido que en un mercado donde todos pueden acceder a tecnología similar, lo que nos diferencia es el cumplimiento de plazos, el servicio de excelencia y la calidad sin compromisos. Por eso hemos evolucionado a la par que el sector, invirtiendo constantemente en máquinas de última generación, talento cualificado y procesos operativos que garanticen ese diferencial.

¿Cómo influye tu experiencia comercial en la estrategia actual de marketing y posicionamiento?
He estado 28 años en el área comercial, llevando clientes directamente y gestionando equipos; casi tres décadas que me han dado una comprensión profunda de lo que el cliente realmente necesita. Las objeciones que escuchaba eran variadas, pero todas se reducían a lo mismo: el cliente quiere un proveedor que sea resolutivo, que cumpla plazos y que garantice que su trabajo quede perfecto. Para tomar decisiones, necesitan certeza absoluta de que lo que van a recibir es exactamente lo adecuado para conseguir sus objetivos. Esa certeza es la base de la confianza.
Esa experiencia directa ha sido transformadora para mi trabajo en marketing. Conozco perfectamente las necesidades de nuestros clientes, sus puntos de dolor, sus miedos. Eso me permite resolver dudas antes de que las planteen, anticiparme a sus preocupaciones y comunicar exactamente lo que necesitan escuchar. No estoy imaginando quién es nuestro cliente; sé quién es porque he trabajado con él durante 28 años.

¿Y en cuanto al posicionamiento de marca?
Imprivic siempre se ha diferenciado por algo que la mayoría de competidores ignora: los pequeños detalles. Un trato muy personalizado, un acompañamiento al cliente en todo el proceso y a cualquier hora, trabajos bien acabados con calidad premium respetando los precios del mercado. En esos detalles está la diferencia.
Desde marketing, estamos llevando eso más lejos. Estamos posicionando a Imprivic como un fabricante de impresión digital con servicio y calidad premium, pero adaptándonos a la demanda de las nuevas generaciones que, por llamarlo de alguna manera, han nacido viviendo el mundo online.

¿Cuáles son los elementos imprescindibles para que una campaña en punto de venta sea efectiva?
Debe estar bien pensada y planteada desde el inicio, desde la idea hasta su montaje en tienda. Todos los procesos —diseño, producción, corte, acabado, instalación— han de estar coordinados al milímetro para que quede instalada perfectamente y consiga su objetivo real: llamar la atención del consumidor y conseguir que el producto acabe en su cesta.
Lo más importante es que esté bien planificada, bien desarrollada a nivel de impresión, corte y acabado, y que sea atractiva. Debe hacer que la marca y el producto destaquen como algo necesario. El consumidor debe sentir: "lo necesito y lo quiero".

Imprivic siempre hace hincapié en el impacto visual…
Es lo más crítico. Para conseguirlo, la campaña debe estar impresa y acabada de manera impecable. Un pequeño error en la impresión, un corte mal hecho, un acabado descuidado... todo eso mata el impacto que necesita la campaña para vender.
Recuerdo especialmente una campaña que funcionó extraordinariamente bien: un cliente de snacks que había creado unos snacks bio —en aquel momento era muy novedoso— nos pidió fabricar unos expositores para punto de venta. La campaña fue un éxito total. El cliente me llamó un par de días después de instalar el expositor en una gran cadena de alimentación, muy emocionado, y me dijo: "He vendido todo lo que estaba puesto, hay que reponer".

¿Cómo ha cambiado la relación entre creatividad, producción e instalación?
Hace años, montar una campaña desde cero nos llevaba meses. Hoy, en un mes puede estar todo listo para salir al mercado. Es una transformación radical en los tiempos, pero lo más importante es que hemos mejorado mucho los procesos para acortar esos timings sin que la campaña pierda calidad.
En Imprivic ofrecemos un servicio global. Hay clientes que nos dicen el producto que quieren vender y nosotros les planteamos cómo hacerlo, desde la idea hasta la instalación. Otros clientes ya nos traen su proyecto diseñado y estudiado, y nosotros nos encargamos de la producción directa. En ambos casos, el control de calidad y la coordinación son exhaustivos. Esta flexibilidad nos permite mantener esos plazos ajustados sin perder la calidad que nos define.

Imprivic ha apostado por integrar todo el proceso, desde el asesoramiento y prototipado hasta la logística y el montaje. ¿Qué ventajas aporta este modelo integral tanto para las marcas como para la propia producción?
Desde nuestros inicios, Imprivic ofrece un servicio integral que abarca asesoramiento, diseño, prototipado, producción, logística y montaje, con el expertise que acompaña al cliente en cada fase. La ventaja es que todo está controlado. Los clientes obtienen tranquilidad, saben que el proceso responde a un único criterio de calidad y el precio no cambia. Hemos visto clientes que antes diversificaban proveedores que, después de probar nuestro modelo, trabajan sólo con nosotros.

¿Qué tendencias detectáis actualmente en cuanto a materiales sostenibles y soluciones más ecológicas para retail?
La sostenibilidad es una tendencia creciente. La demanda crece, pero es difícil: faltan plantas de reciclaje y la logística es complicada. Ofrecemos lonas ecológicas, cartón, panel nido de abeja y polipropilenos sostenibles. Muchos no son más caros y mantienen la misma calidad y durabilidad. Tanto grandes marcas como pequeños clientes la demandan, en diferentes sectores. Ojalá sea obligatoria en el futuro, pero aún queda camino. Desde Imprivic, ofrecemos las mejores opciones ecológicas y estudiamos constantemente cómo reducir contaminación en nuestros procesos.

La velocidad de ejecución se ha convertido en un factor crítico en campañas de retail. ¿Cómo se gestiona internamente un proyecto para garantizar calidad, producción y entrega en plazos cada vez más ajustados?
En Imprivic trabajamos mediante un proceso diseñado especialmente por y para nosotros para que nuestro flujo sea ágil sin perder calidad. Tenemos equipos especializados en cada sección del proceso —diseño, preimpresión, impresión, confección, logística— lo que hace que todo fluya de manera coordinada y podamos cumplir con los plazos más exigentes. Cada fase tiene un control específico de calidad que garantiza que los estándares se mantienen.
Lo más importante es que nuestro equipo está muy motivado. Cada miembro disfruta con el trabajo que hace, y eso es vital para mantener ese ritmo de exigencia sin sacrificar la excelencia.


“En los inicios de Imprivic, hace 30 años, era impensable que una mujer entendiera de montajes, que fuera capaz de coordinar la instalación de grandes formatos o que resolviera problemas técnicos sobre el terreno”
 

¿Cómo valoras actualmente la presencia de la mujer en el mundo del diseño gráfico y la comunicación visual?
En Imprivic tenemos mujeres en todos los puestos de responsabilidad: dirección, marketing, dirección de producción, diseño, preimpresión, impresión, confección... De hecho, actualmente contamos con el mismo número de mujeres que de hombres en plantilla, algo que no es frecuente en este sector.
Creo que la presencia femenina ha mejorado significativamente en estos 28 años. Cada vez más mujeres se interesan por trabajar en áreas técnicas y creativas, y creo que aportamos ese "toque" femenino que hace que todo sea un poco más delicado, más cuidado, más atento al detalle. Todavía hay algunas barreras en el sector, pero creo que son perfectamente superables. Lo importante es que cada vez hay más referentes femeninos en posiciones de liderazgo.

¿Alguna vez te has encontrado con alguna anécdota o situación que no se hubiera producido si fueras tú un hombre?
Sí, en muchas ocasiones, sobre todo en trabajos de montaje e instalación. En los inicios de Imprivic era impensable que una mujer entendiera de montajes, que fuera capaz de coordinar la instalación de grandes formatos o que resolviera problemas técnicos sobre el terreno.
Pero créeme, he dejado a más de un cliente boquiabierto cuando ha visto todo lo que puedo llegar a entender de este sector: desde los detalles técnicos de cada material hasta cómo se comportan en fachadas, en interiores, qué sistemas de fijación funcionan mejor en cada caso. Esos momentos son especialmente gratificantes porque no sólo cierran una venta, sino que rompen un prejuicio. 

Has realizado recientemente formación especializada en estrategia digital y redes sociales. ¿Qué papel están jugando actualmente LinkedIn, Instagram u otras plataformas en la comunicación B2B dentro del sector gráfico?
Realicé un Máster en Marketing Digital por la Universidad de Alicante, que me ha permitido tener una perspectiva diferente sobre cómo comunicar en el mundo digital. Dentro del sector gráfico, las estrategias digitales y las redes sociales aún están por explotar. Es un sector tradicionalmente muy orientado a la relación comercial directa, que se ha movido poco en redes sociales, pero creo que cada vez se está integrando más.
Nuestra estrategia es dar a conocer nuestro expertise a nuestros clientes: enseñar materiales, curiosidades del sector, cómo evolucionan las tecnologías, casos de éxito. La idea es entretenerles y educarles al mismo tiempo. El objetivo es posicionarnos como referentes en comunicación digital dentro de nuestro nicho, demostrando que el sector gráfico tiene mucho que contar y que las redes son un canal perfecto para hacerlo.

¿Cómo ves el futuro de la profesión a corto y medio plazo?
La evolución del sector tiende hacia una mayor rapidez de producción y eficiencia operativa. Hay que aprovechar las ventajas que la inteligencia artificial nos ofrece para optimizar procesos internos, mejorar tiempos de respuesta y reducir errores. No creo que haya cambios significativos en el modelo de negocio fundamental, pero lo más importante será orientarse hacia la ecología y hacia la automatización, tanto en materiales como en producción.
Creo que hay una gran oportunidad en ese nicho ecológico. Las marcas y los retailers están cada vez más comprometidos con la sostenibilidad, y nosotros podemos ser los aliados que les ayuden a conseguir campañas de impacto visual sin comprometer valores ambientales. Además, invertir en optimizar procesos para poder dar mejor servicio al cliente final es clave. Las empresas que logren combinar velocidad de ejecución, sostenibilidad genuina y excelencia operativa serán las que lideren el sector en los próximos años. En Imprivic estamos trabajando exactamente en eso.

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