Entrevistas y Opiniones

MUJERES DE IMPRESIÓN (11): Gema Rivas Martínez (Artecomp)

29 de Diciembre de 2020
"Me encantan los desafíos. Me veo como la capitana de un barco: con un ojo en los próximos retos a alcanzar, y el otro en que todo el equipo reme en la misma dirección", afirma Gema.
"Me encantan los desafíos. Me veo como la capitana de un barco: con un ojo en los próximos retos a alcanzar, y el otro en que todo el equipo reme en la misma dirección", afirma Gema.

 

En su edición impresa, la revista APdigitales ha publicado una nueva entrevista dentro de la serie #MujeresDeImpresion. En esta ocasión Gema Rivas, directora ejecutiva de Artecomp, nos explica su experiencia al frente de esta empresa familiar fundada por su padre hace casi 40 años.

“DOTAMOS A NUESTROS CLIENTES DE LAS MEJORES HERRAMIENTAS PARA QUE SU IMAGINACIÓN NO TENGA LÍMITES"

-Me llamo Gema Rivas Martínez y soy directora ejecutiva de la compañía Artecomp. Mi responsabilidad principal es liderar adecuadamente la empresa atendiendo las necesidades de mis clientes, compañeros y proveedores en pro de una buena relación a largo plazo de todas las partes.
-Soy titulada en Administración y Dirección de Empresas por la Universidad de Castilla La Mancha, he cursado un máster de Impresión Digital en Tajamar y he seguido varios cursos de Marketing, Redes Sociales, Coaching Lideracional, y la mejor de todas las formaciones, que es la experiencia activa y apasionada adquirida durante veinte años de trayectoria en este bonito sector.
-Me encantan los desafíos. Me veo como la capitana de un barco: con un ojo en los próximos retos a alcanzar, y el otro en que todo el equipo reme en la misma dirección para conseguir la mayor satisfacción de clientes, proveedores y equipo. No es un desafío pequeño ¿verdad?


¿Qué es lo que más te gusta de tu día a día en el trabajo?
Adoro el trato directo con el cliente, poder aportar lo mejor de mí y de mi equipo en sus proyectos, y también me encanta el trato con los proveedores, de hecho, su apoyo es decisivo para ejecutarlos con eficacia.
También me gusta mucho sistematizar los procesos, apoyar a mis compañeros para optimizar su labor desde la búsqueda de la felicidad y la productividad. Me importa mucho que todo a mi alrededor esté en equilibrio y que el trabajo no sea una obligación, sino parte del propósito de vida de cada uno.

¿Cómo fueron los primeros pasos de Artecomp?
El negocio lo inició mi padre, Joaquín Rivas Sánchez, junto a dos socios y con la inestimable ayuda de mi madre. Empezamos como fotocomposición, llegando a formar un equipo de más de 50 personas que componían los textos para la prensa de la época.
Con la llegada de los Macintosh en los años noventa, mi padre incorporó el área de fotomecánica, que resultó fundamental de cara a nuestra siguiente etapa, la impresión, pues en esa época trabajamos mucho el color y la calidad de las imágenes. 
Ya a finales de década, fuimos pioneros a nivel nacional en la introducción de los equipos de impresión digital de la mano de Xerox. Finalmente, ya en este siglo, dimos el salto a la impresión gran formato.

Hasta el día de hoy…
Sí. Actualmente abarcamos todos los servicios de impresión digital tanto en pequeño como gran formato. Es en esta etapa cuando hemos pasado a ser segunda generación. Codirijo la empresa con mi socio y hermano, Joaquín Rivas, enorme profesional que se encarga de la dirección técnica. Perfeccionista, meticuloso y con un nivel de exigencia en calidad muy elevado, él representa un pilar importantísimo para Artecomp.
En definitiva, seguimos siendo una empresa familiar muy orgullosa de su recorrido. Además, ¡el año que viene cumplimos 40 años!

¿Qué representa ser una empresa familiar?
¡Vives el negocio! Yo, desde que tengo uso de razón, recuerdo los sábados en Artecomp jugando con la fotocopiadora, hablando con los empleados, celebrando las actividades de ocio de la empresa; en la adolescencia ayudando a mi madre, que ejercía de correctora de textos, leyendo las separatas para que fuera más rápido, ayudando a mi padre a informatizar los estudios de costes y hablando en todas las sobremesas de casa de las gestiones con los proveedores, de la ética en el negocio, de la responsabilidad con los empleados… No es de extrañar que tanto mi hermano como yo acabáramos amando el olor a tinta y a papel.

En el mercado se os conoce por vuestra versatilidad en cuanto a materiales, acabados…
Cuando comenzamos la etapa de impresión gran formato adquirimos los mejores equipos del mercado, dando a nuestros clientes un estándar de calidad acorde a nuestra trayectoria en el resto de servicios. A partir de ese momento vimos claro que no sólo debíamos tener los mayores recursos y las máquinas más versátiles, sino que el esfuerzo más importante era hacer llegar todo ese potencial a nuestros clientes. Por eso creamos nuestro showroom, editamos un catálogo premium con más de 100 materiales imprimibles en stock, lanzamos toda una estrategia en redes sociales y desarrollamos un servicio de asesoría comercial bajo nuestro lema: “Somos soluciones”.

¿Esa vocación de servicio es la que estimula la creatividad del cliente?
Hay una dicotomía entre productos estandarizados, de grandes volúmenes a precios económicos y pequeños márgenes de beneficio, y productos exclusivos, personalizados, creativos y con márgenes superiores. Todos decidimos, con cada compra, dónde nos posicionamos. 
Artecomp claramente pertenece a la segunda línea, pues ofrece infinitas posibilidades para poder personalizar espacios, crear entornos donde prime la experiencia, poder jugar con texturas, materiales, tintas invisibles, colores neón, impresiones que eliminan la contaminación, logos vegetales, papeles cultivables… Dotamos a nuestros clientes de las mejores herramientas para que su imaginación no tenga límites.

¿Qué tipo de clientes sigue esta línea?
Trabajamos fundamentalmente para grandes cuentas, que van enfocadas a un marketing mucho más experiencial. ¿Cómo se consigue? Escuchando, aportando, apoyando y ejecutando coordinadamente.
¿Por qué cada vez las tiradas de ejemplares disminuyen? ¿Por qué cada vez el mundo digital nos va cogiendo parte del pastel? Muy sencillo, porque el ROI es mucho menor en la impresión tradicional. El consumidor está expuesto a múltiples canales y es muy complicado atraer su atención.
Debido a esto, en Artecomp trabajamos mucho el por qué y el cómo. Poner máquinas al servicio de los clientes y cobrar por millares impresos es del siglo pasado. Las reglas del juego han cambiado: el consumidor tiene una información infinita y un poder de elección nunca visto. O entendemos que ahora no se vende, sino que se ayuda y se aporta valor para que el cliente compre lo que de verdad necesita, o el mercado nos dejará fuera a medio plazo.

Tenéis un producto que está teniendo una gran repercusión en el mercado. Háblanos del papel cultivable.
El respeto al medio ambiente es uno de los valores que toda la organización ha querido implementar. Por eso estamos llevando a cabo un programa para convertirnos gradualmente en una empresa ecoamigable, y una de las acciones que realizamos actualmente es animar a nuestros clientes a imprimir en papeles cultivables para dar una segunda vida a sus impresos. 
El papel cultivable es artesanal y no utiliza químicos tóxicos para su blanqueamiento. Disponemos de una amplia gama de semillas y damos fe de que, si la temperatura y la climatología es idónea y hay cierto toque con las plantas, los impresos florecen. Yo misma he testado cada una de las semillas y hay clientes que me han enseñado fotos de tomateras. ¡Una pasada!

Artecomp ha sido elegido por Ricoh Europa como Case Study. ¿Por qué? 
Es todo un honor que Ricoh nos haya elegido como ejemplo europeo. Se debe a nuestra versatilidad y a nuestro esfuerzo para que nuestros clientes conozcan las posibilidades, en este caso, de nuestra impresión en pequeño formato. 
Las máquinas de Ricoh tienen una calidad y precio excelente y, además, están apoyadas por un gran equipo técnico y comercial. Pero es que, además, no sólo imprimen flyers, también nos han permitido producir campañas extraordinarias con tinta invisible para Halloween, invitaciones premium con papeles de colores y tinta blanca para los musicales más actuales del país. Hemos creado desplegables con ventanas en acetato transparente impreso, packagings supercreativos, y conjugado todo esto con nuestras troqueladoras. Al final, convertimos pequeñas impresiones en obras de arte o en impresiones comerciales con un valor añadido impresionante. 
Ricoh, al igual que nosotros, sabe de la importancia de aportar valor añadido a los impresos y apuesta por ello creando máquinas versátiles que, además de ofrecer cuatricromías de calidad, llevan aplicaciones como tinta blanca, colores neones o barnices; pero al final Ricoh evidencia con el sistema de pago por copias- dicho por ellos- que tras cada instalación el número de copias realizado en las estaciones especiales es mínimo en comparación a los contadores de cuatricromía con lo que se infrautilizan los equipos y nuestro ejemplo de versatilidad les sirve para mostrar y fomentar en el mundo impresor otro tipo de venta más orientado a la especialización, a la utilidad y a la cualificación, con lo que los usuarios de los equipos de Ricoh pueden conseguir mayores beneficios y mayor fidelización de sus clientes.

¿Cómo ves el grado de presencia de la mujer en puestos de responsabilidad en el sector de las artes gráficas?
El nuestro es un sector especialmente masculinizado, pero se empiezan a ver figuras muy relevantes al frente de grandes empresas, y lo están haciendo francamente bien. Solemos ser segundas generaciones que, después de una formación universitaria, con muchos años de experiencia y demostrando que no lo hacemos mal, conseguimos escalar a la dirección.
Como en otras muchas facetas de la vida, las mujeres hacemos un esfuerzo extra para conseguir lo mismo que los hombres. A cambio, somos premiadas adquiriendo una resiliencia especial. La buena noticia es que somos complementarios en todo y eso es fascinante, porque trabajando ambos sexos en equipo nuestro potencial es mucho mayor.

A lo largo de tu trayectoria, ¿te has encontrado con alguna situación que no se hubiera producido de ser tú un hombre?
Veinte años de trayectoria dan para mucho y este es un sector tradicionalmente masculino… pero nada que no me haya ayudado a superarme. El sentido del humor es fundamental y me vienen a la cabeza algunas situaciones kafkianas que lo que me provocan es risa. En los inicios cuando la edad y la experiencia no apoyan eres diana fácil, pero eso te forja como persona.

¿Cómo te las arreglas para conciliar la vida familiar con la profesional?
¡Ufff! Mujer, profesional, directiva, madre, emprendedora… ¡Autónoma! Es un paquete voltaico. Tengo dos pequeños terremotos en mi vida que son lo mejor que me ha pasado. No todo es “happy”; por la noche caigo agotada, y eso que cuento con una pareja muy corresponsable. He trabajado hasta el día anterior al nacimiento de mis hijos y en el caso del pequeño me tuve que incorporar a trabajar a los dos meses de su nacimiento por necesidades de la empresa. 
A Artecomp me entrego al 110%, pues encontrar tu propósito en la vida tiene un peaje. Para conciliar mejor ambas facetas, y fruto de un proceso de Coaching empresarial, estoy trabajando mucho mi productividad y la delegación de tareas, por lo que empiezo a ver la luz. Es que el siglo XXI… ¡es muy cañero!

¿Cómo encara Artecomp el futuro a corto y medio plazo, teniendo en cuenta las actuales medidas de restricción social?
Desde el principio tuvimos claro que venían tiempos difíciles, ya que una parte importante de nuestra producción está en el sector eventos. Durante el periodo de teletrabajo, y gracias al gran esfuerzo de todo el personal de Artecomp, hemos aprovechado para reforzar la parte de administración: ahora disponemos de estadísticas, planes estratégicos, abordamos otras formas de venta, hemos impulsado el departamento de satisfacción del cliente, tenemos programas de gestión mucho más eficientes…

¿Y a nivel sanitario?
Afortunadamente, el entorno cercano de todo nuestro equipo no ha sido afectado por la enfermedad. Esperamos que la ansiada vacuna se haga pronto realidad y que llegue a todos los rincones del planeta. Mientras tanto, tenemos que evitar exposiciones innecesarias al virus: hay que parar para poder continuar. 
Se impone una reflexión sobre qué estamos haciendo mal los seres humanos y a quién tenemos que proteger. Que cada uno, desde su empresa, ponga su granito de arena y estemos todos más en el “ser” que en el “tener”. Espero que la humanidad aprenda algo de esta lección.

www.artecomp.es

*Entrevista publicada en exclusiva en la revista impresa #APdigitales #54 (Diciembre 2020)

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