Entrevistas y Opiniones

¿Qué precio debo fijar en sublimación? Un equilibrio entre beneficios y ventas

8 de Junio de 2018
Personalizar productos añade valor a ojos del cliente, pero no incrementa mucho los costes.
Personalizar productos añade valor a ojos del cliente, pero no incrementa mucho los costes.

 

¿Cuánto debería cobrar? Esta es una de las preguntas más comunes que escuchamos de los clientes. Sawgrass nos ofrece en este artículo algunos consejos para ayudarle a acertar y sacar el máximo partido a las ganancias potenciales que conlleva la producción de productos sublimados.

La tarificación es un delicado equilibrio entre obtener un beneficio y el precio que la gente pagará. Si fija unos precios demasiado bajos, su flujo de caja y rentabilidad se resentirán. Si los fija demasiado elevados, serán sus ventas las que se resentirán. Hay varios aspectos que debería plantearse y añadir a sus cálculos a la hora de fijar sus precios. 

Conozca su mercado
Identificar tendencias e introducir nuevos productos es una gran estrategia comercial. Para que sus nuevos productos triunfen, descubra quién más vende productos similares en sus mercados objetivo y qué precios se cobran. Mire qué productos son, cómo se presentan y cualquier otro dato relevante, como el volumen de ventas.

Una vez que haya evaluado el mercado, hágase algunas preguntas esenciales: ¿Hay espacio suficiente para otra empresa? ¿Qué ideas nuevas e innovadoras puede aportar a los clientes para que su empresa destaque? ¿Qué rango de precios hay ahora dentro del mercado y cómo de bien puede funcionar su empresa dentro de esos parámetros?

“Si aprovecha los trabajos que le permitan imprimir y prensar
múltiples productos a la vez conseguirá un beneficio aún mayor”

Evalúe los costes
Comience analizando el coste real de la impresión por sublimación, que le orientará sobre la mejor forma de evaluar sus costes de producción. Con demasiada frecuencia, las pequeñas empresas se centran solo en el coste de sustratos, tinta, papel y envío. Es un error costoso que a menudo provoca dificultades para mantenerse a flote.

Un ejercicio de tarificación debe incluir TODOS los costes asociados con el funcionamiento del negocio. Si todavía está en la fase de aficionado, puede ser un buen momento para pensar cómo dar el salto para convertirse en un negocio de sublimación rentable. Si está listo para dar ese salto o está añadiendo servicios de sublimación a su negocio actual, ya sabe que sus gastos generales deben integrarse en el cálculo de costes. Entre estos gastos se incluyen: alquiler, servicios públicos, seguros, embalaje, software, tinta, impresoras, papel, substratos, cuotas de socio, etc. Y, sí, también incluye su nómina.

El coste de los gastos generales nos permitirá calcular el coste de producción por hora. Por ejemplo, quizás descubra que producir un producto sublimado le cuesta 25 euros por hora en total. Ahora plantéese el producto que le gustaría vender y el precio que ya alcanza en el mercado. ¿Cuánto tiempo le tomaría producir ese artículo?

La sublimación es un proceso de creación, impresión y prensado, en el que la impresión y el prensado tardan un promedio de dos minutos. En la mayoría de los trabajos de sublimación, la creación de gráficos y la preparación de archivos requiere la mayor parte del tiempo. Calcule cuántos minutos tardaría en completar el proceso de creación, impresión y prensa para obtener el coste real de su producto.

Cuanto más produzca, menor será el coste y mayor la ganancia que puede obtener. Si aprovecha los trabajos que le permitan imprimir y prensar múltiples productos a la vez conseguirá un beneficio aún mayor.

“Personalizar siempre añade valor a un producto
a los ojos del cliente, pero no mucho a sus gastos”

Olvídese de la fórmula antigua
La regla de oro para la mayor parte de minoristas es multiplicar el coste por dos o tres, para asegurarse de obtener un beneficio. Sin embargo, en el caso de la sublimación, esta fórmula puede suponer perder mucho dinero. El motivo es que el coste de producción muchas veces es muy inferior al precio que soportará el mercado.

Por ejemplo, el coste de producir una almohada de terciopelo de 14” x 14” (35,56 x 35,56 cm), con un diseño prefabricado, puede ser de 4 euros, y se podría vender fácilmente por 16 euros en la mayoría de mercados. Es decir, el coste multiplicado por cuatro. Si modifica el diseño para agregar el nombre de alguien, puede sumar de 4 a 8 euros al precio, lo que se traduce en el coste multiplicado por cinco o seis.

Agregar imágenes, nombres y colores personalizados siempre añade valor a un producto a los ojos del cliente, pero no mucho a sus gastos. Para reducir el tiempo de diseño al mínimo, procure crear diseños que se puedan editar rápida y fácilmente para incluir estos pequeños añadidos premium. El resultado será más efectivo en su bolsillo, con un tiempo mínimo añadido a la producción.

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