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Marc Martí: La constancia de un emprendedor del cartel
10 de enero de 2015

Pronunciar el nombre de Marc Martí en el mundo gráfico es referirse a una empresa consolidada con más de 35 años en el mercado que ha sabido adaptarse a los tiempos, que cuenta con un parque de maquinaria de primer nivel, actualizado y competitivo, y que es desde hace años un proveedor de servicios de impresión de referencia en el panorama nacional. Por todos es bien conocida la posición que ocupa en estos momentos esta empresa en el mercado, pero ¿cómo fueron sus inicios? ¿cómo llegó Marc Martí al mundo del cartel?

Marc Martí suele ser siempre noticia por las continuas inversiones en la tecnología más puntera, en los últimos años del fabricante Durst, del cual tienen instalados varios equipos para la impresión de materiales rígidos y flexibles de hasta 5 metros. También por la calidad y la versatilidad de su catálogo de servicios, que incluye una gran variedad de aplicaciones: banderolas, carteles, eventos, vehículos, señalización, bastidores, etc. Se mire por donde se mire, todo en esta empresa supone un alto valor añadido para el cliente, empezando por la figura de su fundador, que da nombre a la compañía y que llegó al mundo del cartel en su época de estudiante, cuando contaba no más de 17 años, gracias a un buen amigo que le brindó la oportunidad de ganarse su primer sueldo.

 Con Marc Martí hemos mantenido una entrevista, en la que nos ha hecho partícipes de su intensa aventura por el mundo gráfico, desde que se inició colocando carteles cuando salía de clase, hasta hoy, que está al frente de una compañía de referencia en el mercado que sigue creciendo y persiguiendo nuevos retos en los que la innovación está siempre presente.

¿Cómo se inició en el mundo gráfico?
Empecé hace más de 37 años colocando carteles. Tenía un amigo que era mánager de cantantes como Lluís Llach y Raimon, y cuando salía del instituto me iba a colocar carteles por toda Barcelona. Íbamos en coche o en moto, como podíamos. Primero teníamos que ir a recoger los carteles, los guardábamos en mi propia casa, y después, por las noches, nos dedicábamos a colocarlos por toda la ciudad. Poco a poco fuimos recibiendo más encargos, por ejemplo de teatros de Barcelona, y tuvimos que alquilar un pequeño local para almacenar todos los carteles. El trabajo fue en aumento con la llegada de los carteles electorales y después de pasar por otros locales más, finalmente nos decidimos a tener uno de propiedad en la calle Consell de Cent. Siempre nos hemos movido por la misma zona.

¿Cuándo se produce el salto de colocar carteles a también imprimirlos?
Fue a partir de la compra de este local cuando empezamos a hacer rotulación manual y serigrafía. Era principios de los años 80. Los clientes ya nos pedían si podíamos hacerles alguna pancarta, algún rótulo, y nos decidimos.  Y empezamos a imprimir las primeras banderolas. Después compramos un plotter de vinilo de los de entonces, y poco a poco el trabajo fue en aumento, y volvimos a cambiar de local hasta establecernos en uno de 700 m2, que para nosotros era enorme. Eran los años 90 y fue una época muy buena. Incorporamos más plotters de impresión, pero muy sencillos, lo que había en la época. La impresión digital en aquel momento recuerdo que la encargábamos. Hacíamos trabajos en cuatricromía en gran formato, utilizábamos el aerógrafo, teníamos gente que sabía pintar muy bien a mano. Si había algo muy complicado lo comprábamos en Holanda o en Inglaterra, a precios muy elevados. Pasaron los años, abrimos en Madrid y Valencia, y compramos las primeras máquinas de NUR, y plotters de corte Zünd, y hasta hoy. Hemos comprado muchos equipos y ahora disponemos de un completo parque de maquinaria de Durst.

En todos estos años, ¿cómo ha vivido los momentos más complicados?
Pues como todo el sector, también hemos pasado momentos delicados, pero siempre hemos sido muy prudentes y hemos podido salir con éxito de las situaciones difíciles. Recuerdo, por ejemplo,  haber trabajado mucho antes de los Juegos Olímpicos de Barcelona, en 1992. Después nosotros, y todo el sector, pasamos dos años, sobre todo el 1993, muy complicados. En esos momentos hicimos una reestructuración de la empresa, creando sociedades independientes para Madrid y Valencia, y separando el negocio de carteles y el de impresión. Pudimos superar bien aquella crisis, y después trabajamos muy bien durante mucho tiempo, hasta el 2007, año en que tuvimos que realizar una nueva reestructuración. Por suerte, lo hemos ido superando y este año estamos trabajando mucho, y nuestra facturación está siendo superior a la del año pasado.

¿Cómo es el cliente de Marc Martí?
Nuestros clientes, al igual que todo el mercado, nos conocen muy bien. Y son fieles a nuestra empresa por varios motivos. En cuanto a maquinaria, estamos muy bien equipados, con máquinas que se van sustituyendo a medida que se acaban de pagar y se van quedando atrás. Y en cuanto a personal, contamos con un equipo humano muy cualificado, estable, que nos permite asumir casi la totalidad de los servicios. En la actualidad somos más de 100 personas, somos una gran familia. En una empresa de servicios como la nuestra, el activo más importante es la gente.

El 90% de los trabajos se realiza con personal propio, subcontratamos muy poco. Todos nuestros profesionales  están acreditados para realizar todos los trabajos, con sus cursos y certificaciones adecuados. Cuando trabajas para organismos oficiales, compañías o entidades de gran envergadura, piden una serie de requisitos que nuestros operarios e instaladores sí cumplen, a diferencia de otras empresas del mercado.  

En la actualidad, Marc Martí sigue ofreciendo una gran variedad de productos y servicios para el mundo de la comunicación visual…
Sí, en nuestra empresa los clientes pueden disponer de un conjunto de servicios que seguro no podrán encontrar en otro lugar. Y se realiza todo en nuestros talleres, con las ventajas de rapidez y economía que esto supone para los clientes. Lo único que durante los últimos años hemos ido dejando ha sido la actividad de distribución en  buzones. Habíamos llegado a tener hasta 100 personas trabajando solo para ello. Pero, ahora con Internet y las nuevas vías de comunicación, esta actividad ha ido a la baja. Cada vez hay menos volumen de correo comercial en nuestros buzones…

Pero el cartel siempre ha estado presente en toda la trayectoria de Marc Martí…
Sí, al principio era el 100% de la facturación, sólo nos dedicábamos al cartel, pero hoy puede representar un 3-4%, nos dedicamos a mucho más en producción publicitaria. Y tengo que destacar que nuestro mejor cliente nunca ha superado el 5% de nuestra facturación. Muchas empresas de nuestro sector siempre tienen un cliente de referencia, trabajan casi en exclusiva para él, y cuando lo pierden, se da la circunstancia de que muchos han tenido que cerrar. Nuestro planteamiento es diferente. Aquí, casi cada día tenemos 5 ó 6 clientes nuevos, que nos llegan vía Internet, por teléfono o se presentan en nuestras instalaciones. Algunos quieren solo una pancarta y otros piden trabajos de mayor envergadura, pero nosotros los tratamos a todos por igual.

Estar en el centro de la ciudad también nos ha ayudado. Ahora disponemos de dos locales de 2.000 y 1500 m2 en la calle Pujades. Claro que nos gustaría disponer de una nave diáfana de 5.000 m2, pero tendríamos que estar fuera de la ciudad. Para nuestros clientes es muy cómodo encontrarnos aquí, y a diario nos visitan para traernos originales, hablar con nosotros o recoger sus encargos. Quizás si estuviéramos en otro lugar, no tendríamos ni una visita. Esto nos da mucho valor.

La faceta de colaboración con diferentes tipos de iniciativas siempre ha estado muy presente en la filosofía de empresa de Marc Martí.
Sí, nosotros siempre hemos estado muy receptivos a colaborar con actividades que nos proponen, ya sean iniciativas solidarias, sociales, culturales, etc. Participamos en congresos, exposiciones, etc. Hace poco hemos sido patrocinadores de un simposio sobre turismo del vino, organizado por la Confraria del Cava de Sant Sadurní, y allí tuvimos la oportunidad de dar a conocer nuestra gama EcologicaMMent, que reúne una serie de materiales de impresión ecológicos, idóneos para el mundo de la enología. Las bodegas allí presentes  mostraron mucho interés por ejemplo para la personalización de espacios, packaging, etc.

¿En su época de estudiante se imaginaba cómo el cartel iba a ser tan determinante en su futuro?
Nunca. Mi padre tenía un taller de construcciones metálicas y allí fue donde gané mi primer dinero. En época de vacaciones iba de aprendiz y ayudaba a los operarios que allí trabajaban. Pero muy pronto el cartel se cruzó en mi camino, y ya no lo dejé. Incluso llegué a matricularme para estudiar Derecho, pero pronto me di cuenta de que aquello no era para mí. Y me dediqué 100% al cartel. Pero mi verdadera vocación siempre ha sido la de coleccionista. En otro local muy cercano a nuestras instalaciones, en la calle Pallars, guardo un gran fondo documental. Ya de pequeño lo guardaba todo, coleccionaba sellos, y lo que caía en mis manos.

Dispone de una de las colecciones de carteles más importantes del país…
Sí, de carteles de Cataluña y España, sobre todo, desde 1890 hasta hoy. Mis carteles se han expuesto en Pekín, Londres, Chicago… Hemos colaborado en centenares de exposiciones y lo seguiremos haciendo. Es nuestra historia.

De vocación, coleccionista
Como él mismo nos cuenta, la gran vocación de Marc Martí es el coleccionismo, no sólo de carteles  sino también de todo tipo de objetos y reclamos publicitarios. Lo pudimos comprobar en su sede de la calle Pallars, de Barcelona, donde varios especialistas se encargan de clasificar y ordenar una extensa y variadísima colección y fondo documental que no para de aumentar con el tiempo.

www.marc-marti.com


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